jueves, 18 de diciembre de 2008

MI PADRE Y UN …“TE QUIERO”

(Continuación)

Una etapa de mi vida terminaba para dar paso a la incertidumbre de lo desconocido, sin embargo, la esperanza y la ilusión de la aventura le ganó terreno a la desilusión y, ya a mitad de camino, la amargura se había quedado a descansar en algún recodo y mi corazón iba cantando y saltando al compás de mi alegría. Mi hermano se dio cuenta de mi entusiasmo y de un zarpazo intentó matármelo “¡Ja! Bailá nomás, dale aprovechá que cuando lleguemos el viejo te va a sacar hasta las ganas de hablar”. “¿Qué viejo? ¿Hay abuelos en la escuela?” Aún en mi ignorancia de estudiante primerizo, comprendí que la risotada de sus compañeros no fue de festejo sino de burla, otra vez, levanté la cabeza, apreté mi bagaje cultural bien fuerte bajo el brazo y alargué el paso. Quizás en serio, quizás en broma me dejaron hacer por lo que llegué uno o dos minutos antes que ellos.

La escuela brillaba en la limpieza de sus colores recién estrenados, me fascinó porque mi recuerdo era el de la escuelita de adobe con techo de paja donde papá había sido director, maestro, portero, médico, creo que le faltó ser alumno nomás, así que este edificio que emanaba solidez, frescura, limpieza, equilibrio, paz (reinaba un silencio solo interrumpido por los miles de pájaros ocultos en la fronda de los árboles) solo podía albergar el saber. Con esa convicción crucé el umbral. Allí estaba: magnífico, orgulloso de su función, erigido en dueño y señor absoluto en el centro mismo del patio esperando paciente la llegada de los pequeños que formarían a su frente, rígido y perfecto en su postura, el mástil se elevaba tanto que pensé que si lo trepaba podía llegar a tocar las nubes. Jamás había visto algo igual, ese palo largo era perfecto para treparse y poder espiar a los vecinos, recuerdo que deseé con el alma tener uno en el fondo de casa. “¡Qué bien me vendría para cuando jugamos a los piratas con Raúl y Héctor! ¡O para tirarle huevos podridos a Marcelina!” Era una mocosa engrupida que jamás compartía nada con nadie, así que era el centro de nuestros escarnios mejor planeados. Éramos tres rapaces incorregibles a los cuales los sermones solo significaban un compás de espera, muy útil para recuperar el aliento y las fuerzas. (Continuará)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

MI PADRE Y UN …“TE QUIERO”

Corría el año 1940, yo tenía seis años y pronto empezaría la escuela primaria. El entusiasmo era tan alto y abrumador como el miedo: mi padre era el director y ya me había dejado muy en claro que no tendría privilegios. Ni siquiera tenía idea de qué era eso, pero ante el temor de ser reprendido, opté por no indagar demasiado. Si él lo había dicho, pues así sería.
El gran día llegó, y para mi desilusión mi padre hacía rato que estaba en la escuela, me tocaría caminar solo los tres kilómetros que separaban mi casa del edificio escolar. Bueno, en realidad iría acompañado de otros gurrumines y algunos energúmenos que se la daban de hermanos mayores responsables y sabihondos cuando en realidad lo único a lo que se dedicaban era a ver cuál de los pequeños lloraba primero y más fuerte. Con ese panorama, y considerando que mi padre no me había esperado, las ilusiones del primer día de escuela se evaporaron como la gota de sudor en pleno verano. A pesar de todo, y escuchando la voz de mi padre: “los hombres no lloran, levante la cabeza, límpiese los mocos y lávese la herida… o haga lo que le pidieron….o levante lo que se le cayó y siga,”, en fin, el final de la frase dependía de lo ocurrido, pero el comienzo era siempre igual, levanté la cabeza, me limpié los mocos con el dorso de la mano y oculté mis lágrimas en la manga del saco dominguero que mamá me mandó usar por ser primer día de escuela, luego, tomé el cuaderno con olor a fresco, la cartuchera que ella me había fabricado con un pantalón viejo de Francisco, mi hermano mayor, y lo até todo con mi soga vieja, la misma con la que solía enganchar mi carrito de cajón de verduras para pasear a Rigoberto el gato de mi abuela. Mamá me abrazó y me llenó de besos, recuerdo haber sentido desconcierto porque yo sabía que solo iba a la escuela y que a la tarde estaría de vuelta, pero ella me despedía como si no fuera a verme más. No podía comprender por qué cada despedida era un nuevo dolor para ella. Cuando fui padre y debí despedir a mi niño en la puerta de su primer grado comprendí el dolor de mi madre: los hijos empiezan a irse y nosotros solo podemos acompañarlos al andén y desearles buen viaje. (CONTINUARÁ)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Otra vez, AGRADECIMIENTO

Gracias NENE no solo por seguir el blog (eso da ganas de mantenerse en la tarea emprendida) sino por las sugerencias con respecto al cuento. ¡Están muy buenas! Te cuento que te considero uno de mis mejores críticos y las voy a poner en práctica.
te quiero
Moni

lunes, 8 de diciembre de 2008

EL CHISMOSO (final)

(.......) con una ternura infinita retiró el arma de las manos de ella y se quitó sin más el dolor de encima. Su cuerpo fláccido cayó sobre el de su amada y en su rostro había paz, casi se veía una sonrisa. A estas alturas, el bautismo había quedado para otro día, en medio de la calle estaba el pueblo entero esperando el desenlace de la tragedia y, entre medio de todos, el abejaruco. Muy callado, muy serio se abrió paso casi sin tocar a nadie. Cuando llegó a la puerta principal la hizo girar sobre sus goznes con sigilo pero sin dudar y entró, nadie más lo hizo. Subió hasta donde sabía que estaba el resultado de su labor. Estaba presenciando el cuadro de horror cuando llegó el hermano. Cayó de rodillas con la cabeza entre las manos y el pecho arrebatado de tanto dolor. ¿Qué hice? ¡Dios mío! Y lo repitió hasta el infinito mientras abrazaba a uno y a otro como queriendo darles vida otra vez. El abejaruco se quedó en un rincón, esperando, deseando ser visto, condenado. Pero el doliente no podía ver otra cosa que su egoísmo ensangrentado. Y, antes que el chismoso pudiera hacer nada, se disparó el último tiro.
Al salir, los curiosos lo atropellaron queriendo saber qué había pasado ¡Cuente, Don! ¿Qué pasó? ¡Cuente, cuente! Nada, que otra vez no tuve suerte. Contestó. La gente lo miró con desconcierto, pero al segundo habían vuelto la cabeza a la casona concentrados en el movimiento de policías y doctores. Solo una niñita notó que el abejaruco caminaba más encorvado que antes, como si sobre sus espaldas llevara una pesada carga. "
Bueno... espero que les haya gustado. Pronto presentaré otro.
los quiero mucho

domingo, 7 de diciembre de 2008

EL CHISMOSO (Continuación)

(Continuamos con el cuento)
Ahí se va otra vida tirada a la basura, ¡qué duros de entendedera que son algunos! y, con la cabeza gacha, entró a la casucha para empezar a correr la bola de que la novia no solo no era virgen sino que además, hace varios años hizo una película de esas que pone colorado al más atorrante y, para colmo, fue novia de media comisaría, no quedó uniformado que no visitara su celda. En fin, se dijo a sí mismo, si fuese un poco más inteligente y menos calentón se daría cuenta que está arruinando tres vidas, no solo una. Al cabo de tres días, la hermana, despechada por el novio, después de insultar a su hermano en medio de una ceremonia de bautismo de un sobrino lejano del abejaruco, se fue a su casa, se puso el vestido de encaje blanco, acomodó el velo de gasa cubriendo las lágrimas y, con el ramo en una mano y la pistola en la otra, se voló la tapa de los sesos. El disparo se escuchó en todo el pueblo. El primero en llegar fue el novio. Al verla ahí deshecha entre gasas y encajes, cayó en la cuenta de que la amaba así hubiese sido la más atorranta de todas, ella era su amor, la que le daba sentido a todo. Se sintió el infeliz más grande de la tierra, de pronto, sus ojos tomaron el brillo de la locura, (CONTINUARÁ)

jueves, 4 de diciembre de 2008

CUENTOS

Hoy comienzo una etapa de "cuentera", eeehh, ¡perdón!, cuentista, narradora, relatora, en fin, a partir de hoy presentaré los cuentos que escribí pero, no de una como el primero, sino, por etapas. Por favor, digan que les parece, en la medida que dejen sus comentarios es en la medida que este rinconcito se mantendrá con vida y crecerá.
Recuerden ... ¡Los quiero MUCHO!


EL CHISMOSO
Era un abejaruco de la peor calaña, sus chismes creaban siempre las mejores disputas y, cuando los hermanos, los amigos o los parientes querían romper relaciones, lo llamaban, lo anoticiaban y lo mandaban a ejercer el oficio que mejor le salía: el de chismoso. No cobraba nada, sólo pedía poder presenciar las peleas y discusiones, “aprendo cosas”, decía. Nadie sabía con exactitud qué aprendía, pero como lo hacía gratis y uno tenía la pelea garantizada, nunca se le discutió la condición.
Una mañana, apareció en su casucha el hermano de la novia de su mejor amigo solicitando con urgencia sus servicios. Como siempre, el abejaruco se tomó su tiempo y le preguntó si estaba seguro de lo que quería hacer, el otro le dijo que sí sin detenerse ni un segundo a recapitular. Bien, comencemos entonces, mandó el chismoso. El visitante comenzó con la noticia: pasa que mi mejor amigo se va a casar dentro de cinco días y yo no puedo permitirlo. ¿Por qué?, preguntó el dueño de casa. Porque estoy enamorado. El otro levantó la vista sorprendido ¿De su hermana? No, bruto, de mi mejor amigo. El abejaruco paró de escribir, había escuchado por ahí que existían tipos raros que se casaban con otros tipos igual de raros, pero nunca le había dado importancia, siempre pensó que eran inventos de otros más chismosos que él. Y ahora estaba sentado frente a uno, por puro instinto alejó la silla unos centímetros. El eunuco percibió el movimiento efímero, pero real, y no le dio importancia, se estaba acostumbrando a ese tipo de reacciones, era evidente que la gente aún no estaba lista para los de su clase. Bueno, ¿Va a hacer el trabajo o no? exigió. Por supuesto, pero repasemos: usted quiere que estos dos se peleen así se queda con el novio para usted solito ¿no? ¡Exacto! ¿Y cómo sabe que él quiere quedarse con usted? Bueno… en realidad no sé, pero si dejo que se case pierdo la única posibilidad que tengo ¿no cree? Sí, es cierto. Pero, también es cierto que si no lo ama como usted a él y le quita la única posibilidad de ser feliz, lo va a odiar por siempre y lo va a perder hasta como amigo. ¿Está seguro, seguro de querer arriesgar todo por una cosa de suerte nomás? El otro se enderezó en la silla y con un dejo de orgullo contestó: Prefiero perderlo para siempre que verlo en los brazos de mi hermana. El abejaruco meneó la cabeza y se resignó, al fin y al cabo él era solo el chismoso del pueblo, nadie le daba importancia a las cosas que veía y que nadie más tenía en cuenta. Cerró su libreta y extendió la mano para cerrar trato. Mientras el visitante se alejaba, el chismoso sintió un dejo de tristeza. (CONTINUARÁ)

martes, 2 de diciembre de 2008

Madre de adolescente

Hola gente linda!

Hoy estoy un poco depre, tengo una duda, ser madre (padre) de un adolescente hoy ¿es tan difícil y duro o solo son imaginaciones mías? A los de 40 para arriba, padres ya, ¿no les pasa que cuando el bestia en cuestión reacciona uno se siente desubicado, impotente, furioso, total y por completo desvalido? Porque, seamos sinceros, vienen caminando a paso firme respecto a sus derechos y exigencias, pero... la marcha se torna un mero paseo dominical cuando hacemos referencia a que también existen las obligaciones. Entonces, aparece el mp3 o 4 o 5 o ya ni sé que número! y el tiempo para dialogar ¡Oh! ¡Se les terminó!
La paciencia ¿hasta cuándo? Digo, porque a mí se me está acabando. Y...¿si eso pasa ..qué sigue? Bueno, tireneme ideas para manejar a mi dulce adolescente.-
Mientras les mando un poema que fue seleccionado hace poco por DNA Ed. para formar parte de una Antología

LA LUCHA

VIVIR..., EL SOLO VIVIR ES UNA LUCHA.
CADA DÍA QUE AMANECE
NOS TRAE UN NUEVO DESAFÍO:
PODER VENCERSE A UNO MISMO.
VENCER MIS ASPEREZAS,
SUPERAR LAS AMARGURAS,
IGNORAR LOS DESPLANTES,
REGALAR UNA SONRISA
A PESAR DE MI DESGANO.
DEJAR DE PONERME EN JUEZ DEL OTRO
Y MIRAR MI PROPIA VIDA
CON OJO CRÍTICO, PERO PIADOSO.
REEMPLAZAR EL ODIO POR AMOR,
LA ENVIDIA POR ADMIRACIÓN,
GANARSE EL PROPIO CORAZÓN
PARA ENTREGAR A OTROS
LO QUE A NOSOTROS NOS HAN NEGADO:
RESPETO, COMPRENSIÓN,
PERDÓN, TERNURA,
CALMA, TOLERANCIA,
LA PACIENCIA Y EL AMOR.
SOLO GANÁNDONOS,
DÍA A DÍA, CADA MAÑANA
PODREMOS APRECIAR DE VERAS
UN NUEVO AMANECER.
LA LUCHA NO ACABA
AL ANOCHECER...
TAN SOLO REPOSA EL GUERRERO
PARA RETOMAR LAS ARMAS
CON FUERZAS NUEVAS,
PORQUE NO HAY MEJOR CONTRINCANTE
QUE NUESTRO PROPIO SER.
Bueno, espero que les haya gustado.
Un beso enorme para todos y gracias por estar ahí.
LOS QUIERO MUCHO