Recuerden ... ¡Los quiero MUCHO!
EL CHISMOSO
Era un abejaruco de la peor calaña, sus chismes creaban siempre las mejores disputas y, cuando los hermanos, los amigos o los parientes querían romper relaciones, lo llamaban, lo anoticiaban y lo mandaban a ejercer el oficio que mejor le salía: el de chismoso. No cobraba nada, sólo pedía poder presenciar las peleas y discusiones, “aprendo cosas”, decía. Nadie sabía con exactitud qué aprendía, pero como lo hacía gratis y uno tenía la pelea garantizada, nunca se le discutió la condición.
Una mañana, apareció en su casucha el hermano de la novia de su mejor amigo solicitando con urgencia sus servicios. Como siempre, el abejaruco se tomó su tiempo y le preguntó si estaba seguro de lo que quería hacer, el otro le dijo que sí sin detenerse ni un segundo a recapitular. Bien, comencemos entonces, mandó el chismoso. El visitante comenzó con la noticia: pasa que mi mejor amigo se va a casar dentro de cinco días y yo no puedo permitirlo. ¿Por qué?, preguntó el dueño de casa. Porque estoy enamorado. El otro levantó la vista sorprendido ¿De su hermana? No, bruto, de mi mejor amigo. El abejaruco paró de escribir, había escuchado por ahí que existían tipos raros que se casaban con otros tipos igual de raros, pero nunca le había dado importancia, siempre pensó que eran inventos de otros más chismosos que él. Y ahora estaba sentado frente a uno, por puro instinto alejó la silla unos centímetros. El eunuco percibió el movimiento efímero, pero real, y no le dio importancia, se estaba acostumbrando a ese tipo de reacciones, era evidente que la gente aún no estaba lista para los de su clase. Bueno, ¿Va a hacer el trabajo o no? exigió. Por supuesto, pero repasemos: usted quiere que estos dos se peleen así se queda con el novio para usted solito ¿no? ¡Exacto! ¿Y cómo sabe que él quiere quedarse con usted? Bueno… en realidad no sé, pero si dejo que se case pierdo la única posibilidad que tengo ¿no cree? Sí, es cierto. Pero, también es cierto que si no lo ama como usted a él y le quita la única posibilidad de ser feliz, lo va a odiar por siempre y lo va a perder hasta como amigo. ¿Está seguro, seguro de querer arriesgar todo por una cosa de suerte nomás? El otro se enderezó en la silla y con un dejo de orgullo contestó: Prefiero perderlo para siempre que verlo en los brazos de mi hermana. El abejaruco meneó la cabeza y se resignó, al fin y al cabo él era solo el chismoso del pueblo, nadie le daba importancia a las cosas que veía y que nadie más tenía en cuenta. Cerró su libreta y extendió la mano para cerrar trato. Mientras el visitante se alejaba, el chismoso sintió un dejo de tristeza. (CONTINUARÁ)
1 comentario:
Se que no soy el mas objetivo para hacer una crítica, pero me guío por el simple gusto de la lectura, y me gustó leerlo hasta acá. La sensación es que la lectura fluía sin molestias como redundancias, o cosas fuera de lugar. Suena al leerlo como me gusta leer, ese es mi criterio. La única corrección que se me ocurre con modestia es la del "movimiento efímero" que seguramente quedaría mejor "mínimo" "casi imperceptible" tal vez, o algún sinónimo.
Creo que lo mas redondito de esta primera entrega es la introducción, con la presentación del personaje y sus características, todo en unas pocas líneas. Fantástico.
Besos
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