(.......) con una ternura infinita retiró el arma de las manos de ella y se quitó sin más el dolor de encima. Su cuerpo fláccido cayó sobre el de su amada y en su rostro había paz, casi se veía una sonrisa. A estas alturas, el bautismo había quedado para otro día, en medio de la calle estaba el pueblo entero esperando el desenlace de la tragedia y, entre medio de todos, el abejaruco. Muy callado, muy serio se abrió paso casi sin tocar a nadie. Cuando llegó a la puerta principal la hizo girar sobre sus goznes con sigilo pero sin dudar y entró, nadie más lo hizo. Subió hasta donde sabía que estaba el resultado de su labor. Estaba presenciando el cuadro de horror cuando llegó el hermano. Cayó de rodillas con la cabeza entre las manos y el pecho arrebatado de tanto dolor. ¿Qué hice? ¡Dios mío! Y lo repitió hasta el infinito mientras abrazaba a uno y a otro como queriendo darles vida otra vez. El abejaruco se quedó en un rincón, esperando, deseando ser visto, condenado. Pero el doliente no podía ver otra cosa que su egoísmo ensangrentado. Y, antes que el chismoso pudiera hacer nada, se disparó el último tiro.
Al salir, los curiosos lo atropellaron queriendo saber qué había pasado ¡Cuente, Don! ¿Qué pasó? ¡Cuente, cuente! Nada, que otra vez no tuve suerte. Contestó. La gente lo miró con desconcierto, pero al segundo habían vuelto la cabeza a la casona concentrados en el movimiento de policías y doctores. Solo una niñita notó que el abejaruco caminaba más encorvado que antes, como si sobre sus espaldas llevara una pesada carga. "
Al salir, los curiosos lo atropellaron queriendo saber qué había pasado ¡Cuente, Don! ¿Qué pasó? ¡Cuente, cuente! Nada, que otra vez no tuve suerte. Contestó. La gente lo miró con desconcierto, pero al segundo habían vuelto la cabeza a la casona concentrados en el movimiento de policías y doctores. Solo una niñita notó que el abejaruco caminaba más encorvado que antes, como si sobre sus espaldas llevara una pesada carga. "
Bueno... espero que les haya gustado. Pronto presentaré otro.
los quiero mucho
1 comentario:
Excelente. "con una ternura infinita retiró el arma de las manos de ella y se quitó sin mas el dolor de encima"
Una metáfora muy sutil que le quita el morbo de la repetición del acto, ahora por parte del novio.
La parte que me genera algunas dudas es donde el abejaruco ve la escena "Subió hasta donde sabía que estaba el resultado de su labor. Estaba presenciando el cuadro del horror" Me resulta, al leerlo como una repetición, demasiada rebuscada por otro lado. En definitiva subir hasta la habitación (donde estaba el resultado de su labor, y el cuadro del horror están demasiado contiguas y se refieren a lo mismo, aparte del "estaba" "estaba".
Espero que te sirvan mis críticas.
Besos
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